II. LA MECÁNICA
Las primeras ideas claras sobre el universo mecánico en que vivimos fueron dadas por los filósofos griegos. Uno de los más brillantes fue Pitágoras de Samos, quien vivió en Crotona en el sur de Italia y fundó la Escuela Pitagórica. El más brillante representante de esta escuela fue Filolao de Crotona quien nació en 480 a.C. un siglo después de su maestro.
Para Filolao y Pitágoras la Tierra era esférica, no constituía el centro del Universo, y observaron que el Sol, la Luna y los planetas no comparten el movimiento uniforme de las estrellas, sino que cada uno tenía su camino propio.
Otro gran filósofo fue Demócrito, nacido en 470 a.C., que desarrolló la teoría atómica de la materia. Para él toda la materia consistía de pequeñas partículas a las que llamó "átomos" que quiere decir "indivisible". Los átomos eran eternos e indestructibles y existían diversos tipos de átomos que explicaban las diferencias existentes entre diversas sustancias. Además de los átomos sólo existía el vacío.
EL RENACIMIENTO
Leonardo da Vinci (1452-1519). Fue una de las mentes más maravillosas del Renacimiento. Además de ser el pintor más notable que ha existido, destacó como ingeniero y científico. En su tiempo no se habían publicado los libros de Arquímedes de Siracusa, pero él consiguió copias de los libros del gran científico griego y expresó la admiración que por él sentía. Gracias a él los hombres de su tiempo se interesaron por las obras de Arquímedes y en 1543 se publicó una traducción latina de algunos de los libros del filósofo griego. Usando palancas, poleas, engranes, tornillos y tornos, ideó numerosos mecanismos para usos civiles y militares. Inventó máquinas para volar (Figura 17), tanques, submarinos, ametralladoras, bombas para agua y sistemas de riego. En sus escritos nos dice que la ciencia verdadera comienza con la observación y que la experimentación es la madre de toda certeza. Esta manera de investigar fue empleada por Galileo un siglo después para desarrollar la ciencia moderna.
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Primero y sobre todo hállase la esfera de las estrellas fijas, conteniendo todas las cosas, y por esta razón inamovibles este es, en verdad, el armazón del Universo, al cual deben referirse el movimiento y posición de todos los demás cuerpos celestes. De éstos el primero es Saturno, que recorre su ciclo en treinta años; síguele Júpiter, que lo hace en doce años; después Marte, cuyo recorrido es bienal; el cuarto en orden de duración de los ciclos es la Tierra, con la órbita lunar como un epiciclo; el quinto lugar corresponde a Venus, cuya rotación dura nueve meses, y el sexto, a Mercurio, que la efectúa en ochenta días. En el centro de todo brilla el Sol.
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| Tenemos otro argumento notable y magnífico para acabar con los escrúpulos de aquellos que pueden tolerar la idea de que los planetas giran en derredor del Sol, conforme a! sistema de Copérnico, pero se sienten turbados con la doctrina de que la Luna se mueve en torno de la Tierra, que a su juicio, esta teoría del Universo debe rechazarse por imposible. Pues es de saber que ahora no sólo tenemos un planeta que gira alrededor de otro, mientras recorren ambos una amplia órbita en torno del Sol, sino que nuestra vista nos presenta cuatro satélites volteando en torno de Júpiter, como la Luna en torno de la Tierra, mientras el sistema entero describe, en el espacio de doce años, una inmensa órbita en torno del Sol. |
... y en el mismo año comencé a pensar en la gravedad, extendiéndose a la órbita de la Luna... y habiendo comparado la fuerza necesaria para mantener la Luna en su órbita con la fuerza de la gravedad en la superficie de la Tierra, encontré que ellas concuerdan bastante bien.
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